martes, 2 de diciembre de 2025

Volver con la frente marchita


 Volver con la frente marchita

Este redactor se sentó a un costado, con la vergüenza de haber desaparecido casi tres meses y con la esperanza de pasar desapercibido. Sacapuntas en mano, un lápiz desgastado y un cuaderno repleto de esquemas que intentan evaluar la evolución de los equipos, marcando algunas posiciones y, finalmente, rayones que exponen la frustración de tratar de entender el esquema de juego.

Los equipos se pararon en el campo de juego, separándose por colores: Blancos y Negros. En lo que se refiere al pobre desarrollo futbolístico de ambos lados, hubo poca gambeta… mucho roce… y un exceso del músculo lingüístico. En términos de juego, los Blancos arrancaron poniendo el marcador dos goles arriba. Mientras tanto, los Negros buscaban alguna conexión entre sus tres nueves de área, pero con muy mal plan de datos: la conexión Wi-Fi no permitía el cambio fluido en el equipo. Iba y venía… pero cuando uno se conectaba, el otro se desconectaba.

 

Pese a eso, lograron empatar, y después comenzó un ida y vuelta donde alguno de los equipos tomaba una diferencia y el otro terminaba empatando.

Detalles: se notó la falta de buen pie futbolístico, un exceso de rusticidad áspera y difícil de tragar, como un Fernet 70/30. Y de los pocos participantes como Diego, de los Blancos, de quien se espera buen pie, buen pase, buen remate… se lo encontró impreciso, dentro de una nube llena de dudas y malas decisiones. Con esto no quiero caerle a él, pero sí: hubiese sido un excelente candidato al Inodoro, si no fuera porque existieron demasiados eventos difíciles de ocultar para esta redacción.

Resumen: los dos mejores jugadores de la cancha fueron los dos arqueros, pero el ganador fue el Blanco, gracias a su arquero Juan-Do. Por eso, para él fue El Gordito de la Fecha. Pese a que Santiago buscó por todos los medios robarle el premio —y con una defensa que a veces parecía querer meterle un gol—. En declaraciones a la prensa dijo: *“Pateaban al arco los de los dos colores… ¿era un partido o un 25?”*

Imagen del partido: la chilena de Mamo; la remera del Napoli elevándose; los botines luminosos; el excelente despliegue corporal para dar el giro… mientras tanto, la pelota pasaba lejos, muy lejos… pero… ¿y si salía?


Mientras tanto, en la cancha se armó una batalla campal por el INODORO: al parecer es un premio muy codiciado. Sin dar nombres, pero con la certeza de señalarlos con el dedo, el partido se SUSPENDIÓ por circunstancias ajenas al espíritu de los Lunes, lo cual nos llama a la reflexión. Desde acá no premiamos este tipo de actitudes, por lo que el premio solo se rige por lo estrictamente futbolístico. Y, con ello, dijimos que no se lo dábamos a Diego… pero sí se lo damos.

En cuanto al exceso de charla, las faltas completamente innecesarias (Julián) y los cobros desmedidos de faltas y faltitas, creemos que llevaron al último exabrupto, por lo cual llamamos a Esteban* y a Mamo* a la reflexión.

 

Sin más, y con muchas ganas de ir al baño, se despide un amigo.

 

Por PETER BERGER

*Y a todos aquellos que se sientan tocados.

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